El “traidor” eléctrico: un Tesla deja tirado a su dueño borracho en plena persecución policial

La persecución más insólita de la historia termina con un Tesla pidiendo clemencia al borde de una autopista.

Tesla en la autopista
Un Tesla por la autopista en una imagen de archivo. | Freepik

Hay noches de Navidad que parecen escritas por un guionista de comedias con un sentido del humor algo retorcido. El pasado 25 de diciembre, la policía de los Países Bajos se encontró con un sospechoso que, a lomos de su Tesla, decidió ignorar las señales de alto para iniciar una huida de película por la autopista A6. Lo que el fugitivo no calculó —probablemente debido a los efluvios del alcohol que más tarde confirmaría el etilómetro— es que su coche eléctrico tiene una debilidad muy humana: si no se le recarga de energía, se para.

Lo cierto es que los vehículos de la firma de Elon Musk no son simples coches eléctricos, sino verdaderos ‘ordenadores sobre ruedas’ definidos por una integración vertical única entre hardware y software. Su núcleo tecnológico reside en una arquitectura electrónica centralizada que permite el control absoluto de cada componente y, cuando el software detecta una anomalía o un nivel de energía crítico, toma el mando para ejecutar protocolos de protección diseñados para evitar un fallo catastrófico en plena vía.

Tesla Model 3

No figuraba en los planes

Todo comenzó cuando los agentes de la Verkeerspolitie Midden Nederland (Policía de Tráfico de los Países Bajos) detectaron un vehículo circulando a una velocidad endiablada de más de 180 km/h. El conductor, un hombre de 41 años, no solo pisaba a fondo el acelerador, sino que zigzagueaba peligrosamente entre los tres carriles de la autopista y frenaba sin motivo aparente. Al parecer, se había pasado de largo su salida, pero en lugar de rectificar, decidió que era buen momento para jugar al gato y al ratón con la patrulla.

Sin embargo, la adrenalina de la persecución se desinfló más rápido que un suflé. Mientras la policía se preparaba para una intervención de alto riesgo, notaron algo extraño: la velocidad del Tesla empezó a caer de forma constante. En un giro de los acontecimientos digno de una serie cómica, el coche realizó una maniobra perfecta. De forma suave y elegante se dirigió hacia el arcén, encendiendo incluso las luces de emergencia. No era una rendición por remordimiento; simplemente, la batería se había agotado por completo en medio de la persecución.

Cuadro instrumentos Tesla

El mejor aliado de la ley

El software de Tesla, diseñado para proteger la integridad del vehículo cuando la energía es crítica, tomó las riendas y aparcó el coche de forma autónoma en un lugar seguro. Y es que, ante la falta de energía, el sistema de Tesla ejecuta una detención suave y controlada. El vehículo intenta dirigirse por si mismo hacia el lateral de la vía o arcén. Al detenerse, activa automáticamente las luces de emergencia para alertar al resto de conductores.

Los agentes solo tuvieron que acercarse y bloquear el paso a un conductor que, probablemente, seguía intentando arrancar un coche que ya había dicho “basta”. Este incidente deja una conclusión clara para los amantes de la velocidad y las copas de más: la tecnología también puede ser su peor enemiga. El protagonista de esta historia va a perder su carné de conducir durante seis meses. La moraleja es clara: si alguien pretende huir de la policía, debe asegurarse de tener las baterías cargadas o, mejor aún, evitar el alcohol y conducir legalmente hasta casa.

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